En este número hemos incluido una necrológica. Un hermano ha partido al Oriente Eterno y contempla ya la Verdadera Luz que todos ansiamos conocer.
Solemos imaginar ese lugar como un espacio maravilloso, pleno de luz y, ¿por qué no? de música. De una música celestial. Sea casualidad, o tal vez no, porque acaso sea causalidad, nuestra hermana Zoraida nos ha enviado un trabajo titulado ¿Hay música en el cielo? No albergamos duda; y ahora, nuestro hermano, tiene la certeza porque la está viviendo.
