Este mes no puedo estar más de acuerdo con el comienzo de uno de nuestro trabajos publicados:
“Muchos se acercan a las escuelas de misterios, las logias masónicas o las órdenes esotéricas con una expectativa común: esperan recibir poder. Poder sobre las circunstancias, poder sobre los demás, secretos antiguos que les den ventaja en la vida. Imaginan rituales que desbloquean capacidades ocultas, conocimientos que les permitan manipular la realidad, iniciaciones que los eleven por encima del común de los mortales.
Se equivocan por completo.