Muchos confunden el camino con la meta. Se aferran al saber creyendo que les eleva sobre los demás; pero es precisamente ahí, en esa sutil sensación de superioridad, donde reside la más completa negación de la auténtica maestría. El ego que muchos más de los que pensamos ostentan por ser "maestros" es, paradójicamente, lo que les invalida para serlo.